Historia de los Platos Voladores en la Argentina de Hector P. Anganuzzi

12:48


Desde Argentina nos llega el libro "Historia de los Platos Voladores en la Argentina" de Héctor Anganuzzi que tiene el honor (honor para nosotros) de ser el primer aporte que nos llega de un lector del blog. Escaneado en forma excelente por este fotógrafo y periodista de La Plata, Argentina, nuestro amigo lector es un interesado en temas extraño, que además tiene una columna en el programa de radio "Musa Plateada" (http://musaplateada.blogspot.com) que sale todos los jueves de 20 a 22 horas (de Argentina) por www.diagonalradio.com.ar "El programa es sobre rock'n'roll -nos dice- pero mis aportes son sobre estos temas que nos interesan a tantos. Y mi blog de fotografía es http://aventurasfotolp.blogspot.com".
El libro de 1976 es el primer que sistematiza los avistamientos de Platillos Voladores y encuentros con seres Extraterrestres, en el territorio de Argentina; definitivamente algo poco común al darnos a conocer casos locales para nuestra querida Latinoamérica y que son un refresco ante los constantes avistamientos y contactos “gringos” que (en mi caso personal) me producen mucha desconfianza y poquísima credibilidad. El libro lo pueden descargar desde ACÁ.
Y para entusiasmarlos con la lectura, les dejo tres breves y curiosos casos de los tantos que son relatados en el libro. Saludos y disfruten de sus seres queridos. 
DE 1,40 METROS
Eran las 0.30 hs. del 30 de junio de 1968, cuando José Paulino Núñez, obrero de YPF en Mendoza, terminó su tarea en la planta de almacenaje. Desde arriba de uno de los tanques de fuel-oil notó entonces que abajo había personas extrañas, y comenzó a descender de espaldas por la escalerilla Al llegar al descanso -cuatro metros del suelo- percibió al pie a dos seres bajos, luciendo una vestimenta “tipo acuanauta” que les cubría hasta la cabeza; su cráneo era un poco más grande de lo que consideramos como normal.

Nuestro hombre comenzó a sentir que lo invadía un malestar en el estómago, las piernas, y luego en todo el cuerpo, menos los ojos y la mente. Lúcido pero paralizado, escuchó una voz de timbre metálico que le decía: “¿Los conoce? Ellos eran como ustedes. Muchos más serán como ellos”. Al mismo tiempo, desde una pantalla circular distinguió, con figuras en relieve, la siguiente escena: hombres y mujeres, uniformados todos. de igual manera, iban y venían por una calle, en cuyo fondo había neblina. Le llamó la atención no ver edificios, árboles, niños ni animales.

Pese a advertir la luz que partía de una maquinaria extraña, su atención se concentró solamente en la pantalla. Luego, recuerda que “despertó” en los brazos de su amigo Alberto González, sin saber explicar cómo llegó a su camioneta y recorrió el trayecto de 1 kilómetro que lo separaba de él, quien lo encontró “blanco como un papel”. Con la autorización de Núñez y con posterioridad al caso Villegas-Peccinetti, el suceso fue dado a conocer por un compañero de tareas, Enrique Seroch.
Símiles
Ramón Eduardo Pereyra (36 años, casado, dos hijos), era dueño de un negocio y efectuaba personalmente el reparto de leche. A las 8 hs. del 20-7-65, se dirigía con su camioneta por Francisco Solano (Pdo. de Quilmes), cuando alcanzó a ver un círculo blanco desapareciendo lentamente entre un bosquecillo, denominado Monte de los Curas. Pensando que tal vez se tratara de un paracaídas, detuvo el vehículo, bajó, y se aproximó al lugar. Al cruzar el terraplén del ferrocarril distinguió, en un claro, una extraña máquina con forma de huevo. Destaquemos que en horas de la madrugada, un grupo de parroquianos de un bar ubicado en la localidad de Tigre, había observado el vuelo de un “perfecto huevo de gallina” en dirección a la Capital. Quilmes se ubica a continuación de una imaginaria recta que uniera ambos puntos.

Pereyra calculó las dimensiones del artefacto en 1,80 m de largo, 1,40 de ancho y 1,50 de altura. Estaba apoyado en el suelo por dos pequeñas patas. La mitad inferior era metálica y la superior de plástico transparente. Descubrió a bordo la cabeza y hombros de una persona semioculta por una capucha. A unos 15 metros a la izquierda, al lado de un árbol y estudiando unos papeles, había un “hombre joven”, de 1,65 m de estatura, aspecto absolutamente normal y cabello rubio muy corto. Vestía mameluco metalizado, ajustado al cuerpo; en la espalda llevaba una especie de mochila o capucha. El cinturón era grueso, de tipo militar, y de su cuello colgaba un largavistas. Usaba botas.

El humanoide, al descubrir a Pereyra avanzó hacia él con paso natural, pero con un gesto de fastidio en el rostro. El lechero, sin saber cómo justificar su presencia en el lugar, preguntó tratando de ofrecer ayuda: “¿Qué le pasa, maestro?”, pero no obtuvo respuesta. El ser pasó a menos de 1 metro de donde se encontraba, siguió de largo y llegó hasta la máquina. Abrió una de sus puertas, se introdujo en ella dando un saltito y se sentó de espaldas a su compañero. De la nave partieron entonces, por dos caños de escape, breves llamaradas azules; se oyó un pequeño estampido, como el de una soldadura autógena al encenderse, y se elevó, permaneciendo unos segundos sobre la copa de los árboles antes de imprimir mayor velocidad a su marcha y desaparecer.

Un mes después del episodio relatado, esto es el 23 de agosto, en la localidad misionera de Apóstoles, el ciclista Casimiro Zuk vio descender en un campo lindante al camino un extraño aparato alargado. Se abrió una escotilla y por ella salió “una persona de estatura normal”, con la vestimenta antes descripta. Caminó unos pasos como queriendo estirar las piernas y a poco se introdujo nuevamente en la nave, que partió en espiral. De su interior, mientras estaba detenida, el testigo escuchó que surgía el rumor de una música suave.
¿UN TERRESTRE?
Eran las 4 de la madrugada del 5-6-64 cuando un médico de 42 años, residente en Buenos Aires y accidentalmente en la provincia de Córdoba, viajaba en automóvil con su esposa, desde la ciudad capital a Río Ceballos. A mitad de camino -cerca del aeródromo de Pajas Blancas- el motor del vehículo experimentó fallas que le obligaron a. detenerse, oportunidad en que la pareja percibió sobre la carretera, a distancia relativamente corta, un raro artefacto que emitía y luego apagaba una poderosa luz, dejando en cambio permanentemente visible un resplandor de tinte violáceo. Los testigos, temerosos ante lo desconocido, no atinaron a salir del coche, transcurriendo así más de un cuarto de hora. Entonces se aproximó al auto una persona de aspecto común y corriente, vestida como un mecánico, que preguntó en correcto castellano qué era lo que pasaba. Ante la explicación del galeno, el desconocido le pidió que probara ahora de poner el motor en marcha. Así lo hizo el médico y el motor arrancó de inmediato, al tiempo que volvieron a encenderse los faros, lo cual les permitió observar la máquina que estaba frente a ellos, que tenía la clásica forma de un plato volador. El presunto humanoide, al. verlos asustados, manifestó: “No teman. Yo soy un terrestre y estoy efectuando una misión para ‘ellos’ en la Tierra. Mis iniciales son R. D.”. A continuación fue a reunirse con otros dos seres de apariencia normal vestidos de gris, con quienes subió a la nave, que no tardó en despegar dejando tras de sí una estela brillante.

Historia de los Platos Voladores en la Argentina - Hector P. Anganuzzi

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4 comentarios

  1. Gracias Jean por tus amables palabras!!! Te cuento que me acaba de pasar una cosa muy curiosa. Como en lo que escribiste no figura mi nombre, un amigo me acaba de enviar el link a esta entrada de tu blog recomendándome bajar este libro, "porque a vos te gustan estas cosas"!!! Ja ja ja ja.

    Abrazo grande!!!!

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  2. Jjajajaja, hola Marcelo, suerte que tu amigo no bajo el libro para imprimirlo y regalartelo, jajaja.

    Un saludo grande para ti también y muchas gracias... Te cuidas.

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  3. Hola la primera vez que entre en este blog.

    Solamente queria comentar que en 1968 mi padre y un grupo de alumnos del Instituto Juan XXIII venian de Neuquen hacia Bahia Blanca. Viajaban en un omnibus. Al crepuesculo vieron en el horizonte un OVNI. En esa epoca habia poco trafico. Le pidieron al chifer detenerse. Todos se atolondraron al bajarse y quien iba asacar la foto se resbalo. No obstante consiguio sacar unas 3 fotos. Yo las vi. el diario la Nueva Provincia de Bahia Blanca lo entrevisto y publico la foto que ahora busco. ¿ porque ? bueno porque buscando en You tube vi los VRIL y los Hanuebu II y III hechos por los alemanes. Son exactamente iguales a los de la foto. hectorlspinelli@gmail.com

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  4. Hola Anonimo, nos puedes hacer el favor de escanear la foto cuando la encuentres y compartirla?
    El modelo de platillo que mencionas se adapta a las descripciones de la nave venusina de la que nos hablaba Adamsky... Personalmente le doy más credibilidad al vilipendiado contactado que a los supuestos ovnis nazis; y mucho menos creo en las teorías de que los alemanes tienen platillos voladores y son la verdadera causa de los avistamientos en el mundo, sino que lo tomo como propaganda y usurpación de ciertos grupos nazistas esotericos que tratan de justificar su decadente superioridad aria.

    Saludos!!!

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